El mercado de los créditos y la financiación a plazos ha experimentado una rápida evolución, sobre todo en los últimos años en los que la economía ha acelerado el consumo. De este modo las entidades financieras de crédito se han adaptado a los nuevos tiempos, tipos de necesidades y diferentes clientes.
Pensando siempre en éstos último se ha pasado del tradicional producto como puede ser la hipoteca que era un crédito de una importante cantidad, a un tiempo relativamente largo y con un tipo de interés también relativamente bajo y fijo, a créditos variables, fijos y variables, de menores cuantías, incluso de cantidades que en otras épocas se pensarían ridículos. Por eso ahora no es díficil encontrar productos de préstamo de incluso hasta 600 € y a veces hasta menos. Este tipo de nuevos productos suelen ser a un corto periódo de tiempo y la contrapartida es que tienen un más alto interés.
En esta evolución del sector de préstamos también ha cambiado el tiempo que las entidades demoran en dar una respuesta. Lo que antes normalmente era siempre entre una semana y quince días para evaluar la situación económica de cada solicitante antes de la concesión, ahora puede ser incluso horas dependiendo de la cantidad solicitada. Es más en el afán de simplificar las cosas, actualmente las entidades solicitan cada vez menos documentos, lo que les hace tanto a ellas como a sus clientes simplificar el proceso y por tanto también acelerarlo incluso más.
La última novedad ha llegado con la reunificación de deudas, si tiene varios préstamos personales o créditos pendientes, hay algunas entidades que permiten reagrupar todas sus deudas en un único crédito que normalmente suele ser de tipo hipotecario.
Está claro que hoy cualquier producto o servicio es más accesible, estando al alcance de cualquiera estas nuevas fórmulas de financiación.